Una extraña complementariedad

En su breve historia y apenas superando el tropiezo de semanas en pausa, este blog se ha basado en la premisa leer-escribir-leer. El viaje redondo entre lectura y escritura no es solamente el eje la gestión de las entradas: leo un texto o varios textos y luego escribo algo sobre ellos o inspirado o cuestionado por ellos. La línea directa entre lectura y escritura ha sido también el punto de partida, la idea de donde ha nacido mi entusiasmo por los procesos de lectura y la, hasta ahora, difícilmente defendible idea de la lectura creativa.

‘April is the cruellest month’, escribió TS Eliot en 1922 y muchos de nosotros repetimos el conocido verso cada año desde mediados de marzo cuando el invierno ya nos ha agobiado. Pero este año, abril, de verdad, fue el mes más cruel. Por eso hoy, cuando sentada en el autobús recordé que ya era primero de mayo, quise regresar a leer The Wasteland, en parte, al menos y me encontré con una sorpresa. En el poema, abril no me pareció ser el mes más cruel por tratarse del último invierno que se resiste a partir, lo es porque nos arroja del cómodo encierro del invierno.

APRIL is the cruellest month, breeding

Lilacs out of the dead land, mixing

Memory and desire, stirring

Dull roots with spring rain.

Winter kept us warm, covering

Earth in forgetful snow, feeding

A little life with dried tubers. (The Burial of the Dead)

Soy una de las pocas personas que conozco que se declara fan del invierno y, por lo tanto, resiento su lento final en un sentido opuesto que el de la mayoría. En parte, mi entusiasmo se debe al confort que ofrece la estación: una reclusión mental mitad involuntaria que se siente tan claramente como el aire helado en los pulmones cuando uno respira profundamente a -15 grados, una introspección casi forzada por la oscuridad, los gruesos calcetines y las bebidas humeantes en las tazas. En abril me despedí de todo confort, abril fue el mes de la transición y de usar los tiempos verbales progresivos, progresivos no porque se mantengan a lo largo de un tiempo, si no porque todo lo que podía decir era efímero. Abril, leo yo en estos versos, es el vacío entre ideas contradictorias como ‘memory’ (lo que fue) y ‘desire’ (lo que quisiera que fuera), ‘breeding’ (dinámico) y ‘dead’ (estático). Pero sobre todo, este abril fue el mes que, salvo contadísimas excepciones, no leí.

Durante las semanas de abril, encontré imposible leer. Pérdidas personales y deadlines administrativas ocuparon mis pensamientos. Seguir la lectura más simple se convirtió en una tarea extenuante y fuente de frustración. Al dejar de leer, inmediatamente dejé también de escribir y este blog entró en el coma del que ahora comienza lentamente a recuperarse. Abril fue el vacío entre leer y escribir. Me ha hecho falta leer para poder estar aquí, la lectura es, para mi, creativa en ese sentido.

One Comment

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  1. abril “nos arroja del cómodo encierro del invierno”: me ha gustado mucho esta frase. Confieso que comparto todas esas cosas que dices del invierno, y por las mismas razones. Pero el tiempo, que ni vuelve ni tropieza, nos ha traído a la playa de la primavera: ¡a disfrutar!

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