Poética cognitiva

Si alguien además de mi lee todo el mundo, no sólo los mundos ficcionales, que no se preocupe, parece haber un porqué de eso: que usamos el mismo cerebro para hacer ambas cosas, o que en el fondo estas aparentes “dos” cosas, son una y (casi) la misma.

El área de estudio de la poética cognitiva, aunque no se enfoca necesariamente en la figura del lector – de hecho, pone más énfasis en los rasgos textuales que pueden ser atribuidos a ciertos procesos creativos – plantea que todos los procesos psicológicos que utilizamos para leer ficción son, de hecho, los mismos que usamos para (ustedes usen la metáfora que más les guste) “navegar”, “transitar”, “leer” el mundo real. Se puede decir que, sin querer, los estudios englobados por el término poética cognitiva, nos llevan a ver qué hacen los lectores con un texto ficcional.

Sucesos que parecen excesivamente simples y familiares, aunque no estemos realmente conscientes de ellos, como la diégesis cognitiva – es decir, la capacidad casi casi gramatical (pero también ontológica) de diferenciar entre tú/yo, aquí/allá, ahora/mañana/ayer – son una de las bases con las cuales negociamos nuestra entrada y nuestro entendimiento del mundo y, por lo tanto de la ficción. ¿Cómo podríamos distinguirnos a nostros de un narrador en primera persona sin hacer el cambio diegético que nos separe de ese “yo” textual?

Algo parecido pasa con los esquemas y los guiones (scripts) mentales – una forma de aprendizaje social con el que distinguimos las pistas que señalan la forma de comportarse en un funeral o en una fiesta, las cosas que hacemos en cada uno de esos marcos de referencia: llegar con un pastel, no aplica para ambos. Los damos por sentados, como si la misma situación nos dictara que hacer, pero son comportamientos muy aprendidos.En la ficción estas son formas de crear y percibir familiaridad con el mundo narrado y las desviaciones son indicativas de géneros como la ciencia ficción o el teatro del absurdo.

Finalmente, y a esto me estoy echando un clavado ahora mismo, los espacios mentales. Los espacios mentales están determinados, en la literatura (aunque creo que también en cualquier otro tipo de discurso), por una geografía dada, pero también por un tiempo, los guiones y los esquemas asignados a los mencionados geografía y tiempo, y que son el punto de referencia con el que negociamos una ficción de la realidad. Ahora sí, las representaciones mentales que hacemos de una narración, mucho más abundantes en la literatura que en el cine, por ejemplo y, otra vez, en el que nos proyectamos.

Cuando entienda más escribo más, pero es un buen inicio para ya no preocuparme de leer (too much) la desconocida historia del coche que hace unos días pasó a mi lado y me salpicó el charco más sucio que he visto en mi vida… No, no fue tan malo, esa es ya parte de mi lectura de ese día.

One Comment

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  1. Entonces estos espacios mentales deben de tener la misma geografía que los mapas cognitivos, dado que estos mapas requieren una organización muy precisa en el cerebro. Al menos de entrada, esos espacios mentales deben alojarse en el hipocampo, de ser así, entonces la capacidad de ficcionalizar debe ser común a todos los mamíferos, y esto no debe de separarse del hecho de que cada día se encuentra más evidencia de que la cultura es un algo que se da en gran cantidad de especies de mamíferos con vidas sociales complejas y cerebros grandes.

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