La lectura universal

La última vez me quedé en la pregunta cómo incorporar metodologías provenientes de la psicología experimental al estudio de la literatura. Desde luego, no es inusual encontrar, de hecho, muchas aproximaciones a textos literarios desde perspectivas psicológicas y más en particular psicoanalíticas. Tampoco es difícil, aunque sí más o menos reciente, toparse con estudios psicológicos enfocados en algún aspecto de la literatura. Pero esto no es a lo que yo me refiero. Mi objetivo es buscar la forma de, primero, incorporar el conocimiento empírico sobre la lectura a mi entendimiento de la lectura literaria y a alguna forma de hacer crítica, probablemente vía teoría de la recepción; y segundo, tal vez como un primer paso, pensar en formas “experimentales” de ver los efectos de un texto en sus lectores. No se trata de generalizar una función de la literatura, sino las experiencias particulares que potencialmente causa un texto dado o un tipo de textos dados, por ejemplo, los textos metaficcionales.

Pero antes de siquiera imaginar llegar ahí, primero he tenido que comenzar a familiarizarme con una montaña de conocimiento científico sobre la lectura. Para eso que mejor que leer el Reading in the Brain del genio cognitivo francés Stanislas Dehaene. Hasta el momento este es el texto que más globalmente se acerca a la lectura que he leído y realmente proporciona una idea muy clara, con ejemplos muy familiares de la literatura que se ha producido en esta área. De las que más me han interesado ya he mencionado antes la teoría del reciclaje neuronal, es decir el hecho de que genéticamente los humanos no tenemos un área predeterminada para la lectura, sino que las áreas actualmente dedicadas a la lectura tenían originalmente otras funciones cognitivas y se adaptan y especializan a la lectura cada vez que alguien aprende a leer en cualquier idioma y con cualquier sistema de escritura. Lo más interesante de esto es que, cuenta Dehaene, las variables culturales de lado, las áreas dedicadas a la lectura son siempre las mismas, si acaso con una variabilidad de milímetros.

Otro aspecto muy interesante que aborda Dehaene son los caminos que sigue una palabra cuando leemos. Grosso modo, cuando leemos una palabra, nuestro letterbox como el autor bautiza al área responsable, la reconoce y de ahí viaja a otras áreas especializadas en procesamiento de sonidos, donde ya sabemos cómo suena esa palabra y al mismo tiempo a otra área de procesamiento semántico donde entendemos su significado. Todo esto sucede impresionantemente en menos de medio segundo. Por supuesto no todas las palabras se procesan de la misma forma, algunas que no conocemos pasan más tiempo en el área de procesamiento fónico siendo “decodificadas” y palabras muy familiares pueden pasar directo al área de procesamiento semántico. Más interesante todavía es el hecho de que en el caso de homófonos o de palabras polisémicas se da literalmente una competencia entre los distintos significados que buscan imponerse de acuerdo al contexto. En esta misma línea Dehaene asegura que en una lectura promedio no ponemos atención a, y de hecho nos saltamos, palabras tan comunes como, en inglés, “the”, “it” o “is”. Un hecho muy revelador sobre todo considerando que en los conteos de las palabras. más comunes que nuestro maestro de Python ha hecho de textos clásicos, éstas son las palabras que encabezan la lista. ¿Qué tanto estamos leyendo de un texto? o bien ¿de qué forma lo armamos nuestra lectura y la comprensión de ella si dejamos un número bastante grande palabras de lado?

Dehaene insiste en que la universalidad de la lectura se debe en principio a que los sistemas de escritura se desarrollaron dentro de los límites del cerebro humano. Poco a poco, explica el autor, los sistemas de escritura se fueron modificando de forma que fuera más sencillo aprenderlos a la vez que tuvieran una capacidad expresiva más amplia. Lo que aún no tiene explicación, sin embargo, es el paso anterior, el cómo se inventó el lenguaje escrito junto con otros artefactos de invención humana como el arte y las matemáticas.

Con mi formación humanista me cuesta trabajo digerir universales humanos, pero entro en discusión con mi años de entrenamiento y pregunto si en el hecho de aceptarlos resida un posible replanteamiento de las diferentes disciplinas de especialización y no solamente en términos teóricos, sino en el mismo quehacer de las disciplinas, lo cual como ya dejé en claro arriba sí me interesa. Un primer ejemplo de esto es el tratado evolutivo sobre la literatura de Brian Boyd, profesor de literatura inglesa, adecuada y arriesgadamente llamado On The Origin of Stories del que escribiré en unos días.

One Comment

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  1. El texto me recordó a una cadena que me llegó hace tiempo al correo: «Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en
    el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la
    pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El
    rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams.
    Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima caad preo la paalbra
    es un tdoo».

    Pudiste leer sin problemas? Ya no nos debemos perocpuar por ecrsibir
    corrcetaemnte? Curioso.

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